L.N. Alem, Sunday 20 de January de 2019

pero que comparten el mismo código de convivencia sexual: Una está ubicada en Mar del Plata y cuenta con restaurante y servicios de balneario. La otra queda en Villa Gesell, es bien agreste y no posee infraestructura.

El turismo nudista se consolida en nuestro país y la Costa Atlántica es el lugar elegido por los que prefieren despojarse de la ropa y disfrutar de un verano sin tabúes. Con dos propuestas bien distintas, Mar del Plata y Villa Gesell se adueñaron de este circuito y conquistan a quienes buscan extensas playas alejadas del centro para poder disfrutar del nudismo.

Fiel a su nombre, La Escondida se encuentra casi oculta debajo de los acantilados de más de 6 metros que asoman entre Chapadmalal y Mirarmar, a unos 25 kilómetros de Mar del Plata. Se trata de la primera playa naturista argentina, perfectamente señalizada y la única que ofrece servicios de balneario. En contraposición, Playa Querandí, a pocos kilómetros del faro de Villa Gesell, fue concebida como un espacio agreste y despojado de infraestructura.

Hasta sus formas de acceso son diversas. Mientras que a la primera se puede llegar en auto, moto, bicicleta o colectivo haciendo uso de las pasarelas de madera con escaleras que conducen hacia la arena; a la segunda se ingresa únicamente con vehículos 4×4, caminando 5 km por la costa desde el último parador que hay en Mar Azul o ingresando desde la ruta por un campo privado que cobra $300 por utilizar su camino. Toda una odisea.

"Cada una apunta públicos diferentes. El que viene a Querandí tiene que estar bien equipado y dispuesto a traer todo lo necesario para pasar la jornada bajo sol en un lugar donde ni siquiera hay baños químicos. La entrada principal a la playa y sus límites son hechos a pulmón por los voluntarios que integran el grupo Amigos de la Playa Querandí, que al inicio de cada temporada deben trabajar contrarreloj para volver a montar las instalaciones arrasadas por las tormentas y las sudestadas", explicó  Florencia Brenner, socia fundadora de la Asociación Para el Nudismo Naturista Argentino (Apanna).

Como esa playa se encuentra en la Reserva Ecológica del Faro Querandí no puede ser concesionada. "Tampoco puede tener construcciones que dañen la flora y la fauna autóctona y como nosotros somos una asociación sin fines de lucro tampoco nos prohíben ofrecer servicios de playa, como carpas y sombrillas", contó Brenner.